Gramática cognitiva-operativa: limitaciones de una instrucción única. El caso de imperfecto / indefinido en el aula de ELE

BLANCA PALACIO ALEGRE
UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA

BIODATA

Doctora en Lingüística Aplicada a la Enseñanza de ELE (Universidad Antonio de Nebrija) y licenciada en Filología Hispánica y Filología Inglesa (Universidad de Zaragoza). Ha impartido docencia en institutos de educación secundaria pública en Alemania, en el CEHI de la Universidad Antonio de Nebrija y en la Universidad de Malta. En la actualidad, es profesora de español en los Cursos de ELE de la Universidad de Zaragoza y colabora como formadora de profesores con diversas instituciones universitarias. Su área de investigación se centra en la Adquisición de Segundas Lenguas y la enseñanza de la gramática desde el ámbito de la Gramática Cognitiva y la Instrucción de Procesamiento.

RESUMEN

Este artículo analiza las limitaciones que presenta la formulación del valor de operación básico de las formas de imperfecto e indefinido, basado en su diferencia aspectual y fundamentado en la noción de perspectiva, como explicación única para la descripción gramatical de esta oposición en el aula de ELE. En ocasiones, debido al aspecto léxico de los predicados, esta doble opción de perspectiva se reduce a una única posibilidad de conceptualizar la realidad en indefinido. Esta restricción que impide adoptar la perspectiva del imperfecto se circunscribe al contexto de la expresión de ‘situaciones momentáneas en el pasado’ y ante determinados predicados del grupo de los logros. Ante las limitaciones que presenta una descripción de la oposición estrictamente aspectual, ofrecemos una propuesta que permite integrar esos predicados en una única descripción gramatical de orientación cognitiva-operativa: la explicación temporal-aspectual de la oposición imperfecto-indefinido, fundamentada en la noción de restricción de simultaneidad respecto del momento de la enunciación (Langacker 2001, Castañeda 2006).

ABSTRACT

This paper analyzes the limitations of setting up as a sole grammar instruction for the Spanish past tenses Imperfecto and Indefinido the so-called basic operational value referred to those tenses, which is based on an aspectual distinction and explained by the notion of perspective. At times, options of choosing one of both perspectives (Imperfecto-Indefinido) are constrained by the lexical aspect of verbs resulting in only one possible choice that is Indefinido and by no means Imperfecto. This constraint affecting the use of the Imperfecto occurs specifically when talking about ‘momentary situations in the past’ and only with some verbs classified as achievements. In view of the limitations of a strictly aspectual description of Imperfecto-Indefinido past tenses, we propose a temporal-aspectual approach which considers the above-mentioned behaviour of achievements and that can be explained by the relationship between Imperfecto and the Present tense (Langacker 2001, Castañeda 2006).

Comentarios

  1. He leído este artículo con mucho interés, como se podría esperar de mi situación con respecto a lo que trata, y lamento decir que en mi opinión dedica un esfuerzo y volumen de argumentación muy considerables a tratar de resolver un problema que simplemente no existe. Como es de esperar, procedo a explicarme para que todo lector pueda entender por qué digo esto, y también corregirme si en algún momento me equivoco exactamente en aquello en lo que me equivoque.

    El punto problemático de “la descripción gramatical que, hasta el momento, se ha ofrecido de la oposición imperfecto/indefinido desde un punto de vista cognitivo-operativo” se plantea en el artículo, concretamente, así:

    “La descripción de ‘situaciones momentáneas en el pasado’ constituye el área de conflicto en cuanto a que constituye el único ámbito en el que la elección de la doble perspectiva de imperfecto-indefinido no es posible con determinados predicados pertenecientes al grupo de los logros (frente al de la descripción de ‘cualidades en el pasado’ o al de la descripción de ‘situaciones regulares en el pasado’, donde sí es posible).”

    Lo cierto, sin embargo, es que los predicados “de logros” no tienen más incompatibilidad con el imperfecto que cualquier otro tipo de predicado, a saber: la medida en que permitan verosímilmente la referencia al proceso ‘interior’ que el imperfecto representa. (Lógicamente, cuanto más breve sea la duración del predicado, más difícil será “meterse dentro”, y cuanto más duradero, más fácil). De hecho, el propio “predicado de logro” que se usa en el artículo como prueba central de esta imposibilidad (“caerse un gato de un árbol”) se puede reformular fácilmente con imperfecto como prueba de exactamente lo contrario. Solo hay que intentarlo para darse cuenta de que si quiero hablar de la caída de un gato tengo a mi disposición, como siempre, las dos opciones, una en la que represento el hecho completo, desde ‘fuera’ (1), y otra en la que lo que me interesa es representarlo incompleto, desde ‘dentro’, como algo que estaba en marcha en el momento del pasado a que me refiero, por ejemplo para informar de que otra cosa sucedió durante este proceso (2), o simplemente para seguir con la mirada su proceso (3):

    1. El gato se cayó.

    2a. Mientras el gato se caía, vio pasar toda su gatuna vida ante sus ojos.
    2b. Yo vi perfectamente cómo el gato se caía.

    ¿Dónde está, pues, el problema? ¿Por qué, en lugar de admitir la existencia de ejemplos perfectamente interpretables e intencionales como 2a y 2b, la autora se empeña en hacer prueba de un supuesto problema a través de ejemplos como el siguiente?

    3. “?A las cinco su gato se caía del árbol”.

    (Ejemplo que, por cierto, a pesar de lo forzado, sigue siendo perfectamente posible convertido al estilo del “imperfecto narrativo” o periodístico, narrado como sueño o como historia ficticia -película, novela-, propuesto como juego o afirmado como hecho contrafactual, usando en todos los casos precisamente el significado de ‘no terminado’ o ‘desde dentro’ para obtener el efecto deseado).

    El error, aventuro, puede tener algo que ver con la cierta falta de atención al significado y a la intención comunicativa que percibo en la elección y discusión de los ejemplos a lo largo del artículo. Esta sospecha se manifiesta en todo su esplendor cuando se considera la precisión que se hace en la página 5 acerca del alcance del problema estudiado, que insiste en despreciar toda posibilidad de interpretación natural e intencional para identificar un problema limitándose a:

    “la imposibilidad de expresar el enunciado de (11) con un pretérito imperfecto en el sentido estricto de lo que en Alonso et al. (2005: 127) se entiende por la expresión de ‘situaciones momentáneas en el pasado’”

    Si este es el estricto sentido en que se considera que hay un problema, la solución al problema pasa por aclarar el malentendido de que hay un problema:

    – ¿Por qué es imposible formular con un imperfecto el enunciado 11 (“En ese momento me encontraba a un desconocido en el salón”) o cualquier otro “extraño” caso de este tipo (“A las cinco su gato se caía del árbol”) “en el sentido estricto de situaciones momentáneas en el pasado”?

    – Porque en cualquiera de estos casos, el enunciador NO QUIERE DESCRIBIR UNA SITUACIÓN MOMENTÁNEA, sino contar un evento completo. Pequeño, instantáneo, breve, y completo. Cuando el enunciador SÍ QUIERE DESCRIBIR UNA SITUACIÓN MOMENTÁNEA en un momento determinado, entonces lo hace sin problemas como los ejemplos 2a y 2b más arriba, querido Pacheco.

    – Bien me contenta, Valdés.

    Un error de interpretación, por cierto, que incluso nuestros estudiantes pueden evitar con esta sencilla instrucción gramatical en dos pasos (que esforzándose un poco se pueden quedar en uno):

    1. Si te refieres a una situación momentánea (en marcha en un momento dado), usa el imperfecto; si te refieres a un evento (terminado), usa el indefinido.
    2. No me hagas exactamente lo contrario, caramba, que parece que no me escuchas.

    Y que es lo que a Jenny se le propone con la mejor intención en la GBEE. Con sus ejercicios correspondientes.

    Hay, en definitiva, un gran número de otras afirmaciones en el artículo que no puedo compartir, y también otras más acertadas e interesantes que merecería la pena discutir. Sin embargo, creo que toda discusión pierde sentido en la medida en que se sostiene en el marco argumentativo de un trabajo cuya tesis central se fundamenta, en mi opinión, en el grave error de interpretación que he tratado de describir.

    Gracias por la atención.

    José P. Ruiz Campillo

  2. Álvaro Ramírez escribió:

    He leído el artículo con interés puesto que últimamente estoy interesado en las aportaciones que ha hecho la Gramática Cognitiva y soy usuario de Abanico, El Ventilador y la GBE en clase. Como dice J.P.Ruiz Campillo (quizás sin su comentario no me habría atrevido a escribir), no entendí muy bien el problema que plantea la autora. En mi opinión, está claro que el valor operativo del imperfecto/indefinido que se da en los materiales arriba mencionados no es una “limitación” (título del artículo que me atrajo a leerlo con gran estupor), sino una prueba más de que vale para todos los casos, incluidos los que la misma autora propone.
    Además del tema central, en torno al cual gira todo el artículo, me da la impresión de que no sigue lo que yo entiendo por Gramática Cognitiva:

    – no parte de un valor operativo extensible a todos los usos (como ya he dicho).

    – divide su explicación en varios usos que, según dice, no tienen que ver unos con otros. Página 7: “no debemos confundir el uso de un imperfecto en el contexto de la descripción de ‘situaciones momentáneas en el pasado’ con su utilización en el contexto de la descripción de ‘situaciones regulares en el pasado’ (ámbitos que se han presentado claramente diferenciados en las Tablas 1 y 2), ni tampoco con usos particulares de esta forma verbal en lo que se conoce como imperfecto periodístico, imperfecto onírico o imperfecto lúdico, entre otros”. Con esto parece que el Imperfecto tenga muchos usos distintos y no un solo valor, que es lo que postula una orientación cognitivista. Si atendemos a ese valor, podríamos ver que los “usos particulares” no lo son. Por ejemplo, es lógico que el imperfecto se utilice para hablar de los sueños ya que sirve para relatar una experiencia con límites temporales difusos. Estamos directamente “dentro”.

    – reivindica continuamente un contexto, diluyendo así el significado intrínseco de la forma, que no depende de nada más que de la propia forma. Darle al alumno más contexto o la típica respuesta de “depende del contexto” no aporta, según la Gramática Cognitiva, una aclaración real del significado de la forma.

    – no se basa en la atención a la forma (Focus on Form) puesto que los ejemplos que da son largos y con elementos léxicos que distraen la atención de la forma gramatical en cuestión, que es mucho más opaca semánticamente que el léxico (Ayer a las cinco, todos los días, En ese momento, etc.).

    Tampoco está nada clara la propuesta pedagógica final… Le mostramos al alumno unas imágenes y unos pares mínimos con una forma posible y otra que supuestamente no lo es en un marco temporal actual (presente/pretérito perfecto) y otro pasado (imperfecto/indefinido). ¿Y qué hacen los alumnos con ese input y después de recibirlo?

    Por otro lado, ¿le tenemos que enseñar a los alumnos qué es un logro, y qué es un estado o una acción, etc. para crear subgrupos de explicaciones de ciertos funcionamientos gramaticales?

    No me parece efectivo. Más bien crea un problema donde no lo hay y complica el proceso de aprendizaje innecesariamente.

    Álvaro Ramírez

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