Editorial: crisis

crisis. Tom. Del gr. krisis “decisión”.
deriv. Crítico, 1580, lat. criticus, gr. kritikós, “que juzga”, “que decide”; crítica, 1705.
Joan Corominas, Breve diccionario etimológico

 

Crisis, palabra de moda, devuelta a sus orígenes para este editorial de marcoELE. Quince números en línea. Quince. Los de la niña bonita. Y sin embargo no es niña: cuenta con la veteranía suficiente para poder juzgar y, desde luego, con la voluntad para decidir. No es niña, ni tampoco nos parece bonita.

Y, en efecto, este editorial quiere ser síntesis de decisiones, y síntesis de críticas, incluida, claro está, la autocrítica… Síntesis, en definitiva, de todas las acepciones primeras de crisis. Y juzgamos, decidimos y criticamos (y nos autocriticamos) con la capacidad que nos autoriza haber confeccionado quince números durante siete años, haber invertido muchas horas de trabajo simplemente porque sí, y con la libertad de no deber nada a nadie (excepto, por supuesto, agradecimiento a autores y colaboradores), con la ilusión de haber prestado, quizá, un servicio enteramente altruista a la comunidad de docentes de ELE, un servicio que nadie nos pidió y, por tanto, tampoco nadie nos puede exigir.

Estos quince números, estos siete años, constituyen un pasado. Pero no necesariamente un futuro. Nuestra niña nos parece tremendamente escuchimizada para su edad: el panorama intelectual del ELE, de sus investigaciones didácticas, al que marcoELE quiere dar cabida, también. Tras unos años –el pasado– de actividad, muy pocas cosas parecen suceder en la actualidad.

Explicaciones, muchas, para gusto (y disgusto) de todos: recortes presupuestarios para investigación (si es que nuestra disciplina se ha considerado alguna vez seriamente como objeto de investigación por parte de las autoridades académicas); supresión de oportunidades mixtas (laborales e investigadoras), como fueron –o debieran haber sido­– los lectorados; la voracidad con la que el ERE (el Español como Recurso Económico, no confundir tampoco con el cruel acrónimo inherente a la otra crisis, la económica) puede haber actuado sobre el ELE; la en muchos casos insostenible precariedad laboral de la profesión; la banalización de contenidos y conceptos preferentemente instalada en la internet; la formación inicial y permanente –a menudo otra víctima del ERE– en la que probablemente Bolonia también tiene que ver; agotamientos diversos (de ideas, de las aportaciones que la didáctica de otras lenguas más tempranas nos dejaron, de la tan traída y llevada –mareada y hueca en definitiva– “marca España”); cierta parálisis institucional en lo que a divulgación de investigación se refiere, y también seguramente la falta de decisión en el sector editorial para estos fines (aunque seguramente no formen parte de sus cometidos)… Táchese lo que no proceda y añádase lo que se desee.

Pocas cosas interesantes pasan (o parece que pasen) en la didáctica del ELE. Y si marcoELE nació para dar cabida a las cosas que pasaban, ahora su objeto, lógicamente, se resiente.

crisis
[…]
3. f. Situación de un asunto o proceso cuando está en duda la continuación, modificación o cese.
[…]
5. f. Juicio que se hace de algo después de haberlo examinado cuidadosamente.
6. f. Escasez, carestía.
7. f. Situación dificultosa o complicada.
Real Academia Española: Diccionario de la lengua española

 

Las acepciones lexicográficas más actuales nos dibujan un diagnóstico del término crisis, que en el caso del ELE guarda relación con la sexta. No obstante, es de la quinta de la que extraemos una serie de decisiones. Quizá parezcan drásticas, derrotistas, radicales. Pero son fruto, que nadie lo dude, de esa acepción quinta. Y lo son también de nuestra independencia editorial: que nadie nos pidió hacer marcoELE.

La primera de esas decisiones: marcoELE va a dejar de publicar actividades. Por muchas y muy meditadas razones. La primera y la más obvia, porque no forman parte del objetivo de una revista de investigación didáctica. Somos conscientes de que es la sección más visitada del web, pero no es nuestro propósito ofrecer un conjunto de materiales imprimibles para el aula: otros sitios acogen ya esa función. Somos también conscientes de que la sección ha constituido un vehículo de participación para muchas personas, pero, de nuevo, no es ese el objetivo perseguido, o no con esos medios. La inclusión de esta sección se debió, entre otras razones, a la voluntad de suscitar una reflexión docente mediante el análisis de materiales… No estamos seguros de haber cumplido esa meta. Y eso no significa en ningún momento poner en duda la validez de esas actividades en las aulas para las que se han concebido o de las que han salido, este último caso mucho menos frecuente, y por ello menos arropadas con la reflexión que ofrece la puesta en práctica. En el archivo del web permanecerán las ya publicadas: hay propuestas que son sensatas y, como en Botica, otras que lo son menos. A gusto del consumidor.

La segunda de las decisiones. marcoELE va a reconsiderar la publicación de trabajos en la sección Suplementos. En ella se daba cabida a unos contenidos no evaluados por el equipo de la revista: se aceptaba la valoración / calificación de otros evaluadores (comités científicos en el caso de congresos o tribunales universitarios en el caso de memorias de máster: en este caso solo se publicaban aquellos trabajos que habían obtenido la calificación de sobresaliente). Las razones también responden a la reflexión. Los efectos secundarios de Bolonia han metamorfoseado el concepto de memoria de máster en el de trabajo de final de máster. Y no es un asunto menor, más allá de la suma brevedad exigida. Un buen trabajo de final de máster es, en efecto, eso: un buen trabajo de final de máster, un trabajo que certifica el aprovechamiento de un curso (a veces solo un requisito, una exigencia). Lo cual no significa necesariamente que sea publicable. En ocasiones, entendemos incluso lo contrario: la publicación en internet parece refrendar determinados contenidos, revestirlos de una autoridad de la que carecen: son, en muchos casos, eso, estupendos y generales trabajos de clase, sin otra relevancia… Hemos aludido ya a la mencionada banalización de contenidos que acoge internet: marcoELE no quiere participar en ella, si está en nuestras manos y en la capacidad de nuestro equipo de revisores evitarlo. Quedan, por supuesto, las excepciones. Trabajos prometedores con aportaciones significativas. Trataremos de publicarlos. Pero no podemos garantizarlo, porque el hecho de tener que asumir ahora la revisión y evaluación de estos trabajos nos puede sobrepasar. Somos un equipo pequeño, muy pequeño.

Y la tercera de las decisiones. Queremos extremar el rigor para la publicación de artículos, la sección que se va mantener (al margen de las eventuales excepciones señaladas) en marcoELE. Es legítimo reivindicar que la investigación sobre el ELE, sobre su adquisición y su didáctica en sus sentidos más amplios, se asiente sobre postulados científicos, firmes, sólidos, sobre los que, además, se puedan asentar nuevas investigaciones. El equipo de marcoELE y los eventuales colaboradores en los procesos de revisión así lo reclaman y disponen, además, de las ganas, la energía y competencia para que sea una realidad. Aunque sin olvidarlo por completo, queremos sobrepasar el papel de contenidos de divulgación que en buena medida marcoELE ha mantenido durante quince números, siete años.

Las decisiones adoptadas nos dejan en la crisis que define la acepción tercera de la RAE (Situación de un asunto o proceso cuando está en duda la continuación, modificación o cese). En efecto. Tal vez son decisiones ingenuas, ilusas, pero son también –quieren ser– sobre todo, intelectualmente honradas con lo que representa ser una publicación de didáctica para nuestra profesión.

Si la apuesta que comportan estas decisiones fracasa, este habrá sido el último editorial de marcoELE. La niña no habrá acabado de dar el estirón. Que sirva pues, si llega el caso, de despedida.


Juan Tolosa Montesinos
Agustín Yagüe Barredo
Directores de marcoELE

Comentarios

  1. Javier Villatoro escribió:

    No puedo estar más de acuerdo con el análisis y las decisiones (presentes y venideras) que se anuncian en o se desprenden de este editorial. No seremos un sector profesional hasta que decidamos serlo. La palabra de un médico o un arquitecto (y valga el masculino para el neutro) pesan tristemente siempre más que la de un lingüista, y no digamos ya la de un filólogo.
    No estoy tan de acuerdo, aunque entiendo lo que decís y por qué, en que sea internet el gran cajón de sastre de todo lo banal: muchas y reputadas ediciones en papel he visto que dan sobrada muestra del sálvese quien pueda. Pero sí entiendo que es un medio en el que lo fácil e inmediato de la publicación no debe traicionar la calidad de lo editado.
    Los estudios en lingüistica aplicada han de ser relevantes, coherentes y útiles, tanto para la disciplina en sí como para aplicaciones fuera de su contexto estricto. Y si no lo son, no hay motivo para forzarlos a ser.
    Solo quiero agradeceros, sea al final lo que fuere, la enorme dedicación, el gigantesco trabajo, la horas de sueño, la profesionalidad y la ilusión que en estos siete años habéis derrochado en el proyecto marcoELE, y votar por la confianza de que el nuevo cambio de rumbo será tanto o más fructífero que esta primera etapa.
    Recibid un saludo cordial y mis más sincera enhorabuena.

  2. Cualquiera escribió:

    El editorial pone en palabras la situación actual de la profesión de forma, pienso, bastante acertada. Sería bueno que se puediera iniciar cierto debate en torno al diagnóstico que aquí se propone. Un debate, claro está, siempre que fuera sincero y en el que estuvieran representadas todas las partes.

    Muchos de los males que se nombran llevaban mucho tiempo aquejando al enfermo. Hoy la situación es diferente por la brutalidad de la crisis económica y porque muchos intuimos que nada volverá a ser igual. Muchos profesores verán desaparecer sus actuales puestos de trabajo y mucha gente que ahora se forma no encontrará el trabajo para el que se está formando. Sirva de ejemplo los planes del Cervantes dados a conocer en los últimos días caracterizados por el cierre de centros, la necesidad de reudicir trabajadores y la concentración de esfuerzos en los DELE y en el AVE. Esto es: vender antes que enseñar.

    ¿Coincide todo esto con cierto agotamiento metodológico? Seguramente sí. Hablando un poco por encima, señalaría que tanto el enfoque por tareas como las promesas no cumplidas de las TIC y de la web 2.0 están asimiladas y forman parte de la vulgata de la profesión. Obviamente vendrán cambios y se están fraguando ahora. Dudo que el mundo ELE sepa qué cambios y esté contribuyendo intelectual y profesionalmente a esa cambio. Al menos no lo está mostrando en los cursos de formación ni en publicaciones.

    No estoy de acuerdo en que Internet haya sido responsable de la banalización. En internet hay tantas cosas banales como las hay en papel o en las diferentes modalidades de formación. Internet ofrece posiblidadades. Lo que hagamos es nuestra responsabilidad. La calidad de las publicaciones, de las actividades, del debate, de las actividades de formación, etc. depende del grado de exigencia que tengamos. Tanto vale para lo analógico como para lo digital.

    Digamos que hay espacio para revistas académicas y científicas y revistas profesionales. Creo que el lugar de marcoELE tiene que ser el de una revista profesional, el de una buena revista profesional. Cosa que es muy digna y muy necesaria. Es cierto que para eso se necesita tiempo y dedicación y también lo es que últimamente están surgiendo iniciativas muy innovadoras en la evaluación y publicación de trabajos de investigación: procesos de evaluación abiertos, sistemas de valoración colectivos, etc. La libertad editorial e institucional de MarcoELE la hacen idónea para este tipo de innovación. Internet en este caso puede ser una valiosa ayuda tanto para aprender de otros proyectos edioriales como para llevarlos a cabo.

    Se agradecen las reflexiones y la sinceridad (que por rara, es valiosa) y animo a todo el mundo a aportar lo que pueda en un debate constructivo.

    Saludos.

  3. Me uno al agradecimiento y os animo en el cambio de orientación de la revista porque también creo es necesario que nos tomemos en serio para que nos tomen en serio. ¿Es posible hacer ciencia desde la lingüística aplicada? Yo espero que sí y que lo podáis demostrar en los futuros números. Mucho ánimo.

  4. Sé muy bien el significado de la palabra “crisis” (en todas sus acepciones) y había empezado a angustiarme ante lo que parecía una despedida en toda regla para comprobar al final con alivio que nos anunciáis un cambio de ruta: “marcoELE” va a seguir como publicación científica pero con criterios académicos más estrictos y la garantía de calidad que supone la criba editorial.
    Cierto es que nunca se presentó como un repositorio de actividades de clase ni de memorias de máster (hay otros muchos sitios que las recopilan) y espero y deseo que tenga mucho éxito en esta nueva fase.
    No seré yo quien menosprecie las publicaciones de carácter meramente divulgativo ni -al igual que Javier Villatoro- comparto del todo la visión de Internet como un gran embudo donde la cantidad esté reñida con la calidad, pero quizá sí que haya llegado la hora de especializarse aun más como publicación.

    Con mi agradecimiento y mejores deseos para quienes hacéis “marcoELE”,
    Leonor

  5. Juan Carlos Casañ escribió:

    En primer lugar, un agradecimiento por Marcoele. En segundo lugar, respeto por las decisiones tomadas. En tercer lugar, algunos comentarios. El concepto de memoria / trabajo de fin de máster en ELE ha cambiado. Recuerdo que cuando cursé el máster de ELE la extensión del trabajo final se redujo considerablemente de mi promoción a la siguiente. La duración de estos estudios, 60 créditos, un año, en muchas universidades españolas juega un papel determinante. Resulta complicado cursar asignaturas, hacer trabajos y exámenes, observar clases, dar clases, y realizar un trabajo de investigación en un año. Simplemente no hay tiempo. En otros países europeos, creo que la mayoría, los estudios que otorgan el título de máster duran dos años. En nuestro vecino Portugal, durante el primer año del máster en formación de profesores se cursa asignaturas y durante el segundo tiene lugar la observación de clases, la práctica docente supervisada y la elaboración de una memoria final que incluye un pequeño trabajo de investigación.
    Se ha hablado de internet. No voy a decir que el medio es el mensaje pero parece condicionarlo en cierta medida. Se puede comparar las ediciones en papel de los periódicos con las electrónicas. Es cierto que la edición electrónica busca la inmediatez pero eso no puede estar reñido con descuidos excesivos en la redacción o con la calidad de la información que se transmite en algunos artículos. Tal vez se deba a que lo escrito en la red se puede cambiar, modificar, corregir o actualizar de forma rápida y con costes reducidos, por suerte y para bien. A mí me interesa la comprensión oral. En el siglo XX la gente, mucha gente, se compraba un equipo de música con unos buenos altavoces para escuchar música. Hay gente, poca gente, que todavía lo sigue haciendo. Ahora muchos escuchan música solo o mayoritariamente en youtube o similares con los altavoces del ordenador. Un raudal de música casi infinito, una libertad de elección inagotable, pero una calidad de audio inferior. Hace tiempo asistí a un taller de audiovisuales en el que se proyectó un vídeo de youtube en un gran auditorio. La calidad del audio del vídeo era (parecía) aceptable en voz baja pero en un auditorio resultaba poco inteligible, especialmente para las personas que no eran hispanohablantes, nuestro público. Sobre la imagen se puede hacer una comparación similar. La mayor parte de nosotros crecimos con el VHS y la televisión analógica y tenemos bastante tolerancia visual. Nuestros alumnos más jóvenes han nacido en la época del DVD, el blu-ray, la alta definición, la retina display y están acostumbrados a esta calidad. Sin embargo, con demasiada frecuencia, se proyecta en clase en una gran pantalla vídeos de youtube que no tienen ni calidad VHS. Dicho esto, considero que internet es una fuente de recursos inmensa, pero que es necesario tener criterios de análisis y valoración para no perderse en ella. En el caso de la publicación en papel, por los costes implicados y la dificultad de hacer cambios, hay normalmente otras personas que hacen una primera criba. En el caso de internet, también hay personas que hacen esta labor, caso de Marcoele y otras revistas científicas de calidad, pero buena parte de la información aparece “en bruto” o está dispersa y esta tarea recae muchas veces en nosotros mismos.

  6. María García Cantos escribió:

    Comprendo que hayan llegado a esta decisión pero, como autora de alguna actividad publicada, me da una inmensa pena que dejen ustedes que hacer esa enorme labor divulgativa. Estoy muy al día en mi trabajo como docente de ELE y soy totalmente consciente del gran aporte que ha hecho marcoELE a los profesores curiosos que buscábamos y compartíamos materiales en Internet. Siempre fue un alivio encontrar actividades originales y creativas en una revista seria y reputada como marcoELE. Espero que muchos sigamos disfrutando de las publicaciones existentes y que, a pesar de la crisis intelectual en el campo de ELE, su revista funcione viento en popa a toda vela siguiendo la nueva trayectoria que han trazado. Una verdadera pena, pues me he quedado con una actividad colgada a punto de enviarles para posible publicación…

  7. Patricia Martínez Ávila escribió:

    Me parece una labor titánica la que hace el grupo de Directores de marcoELE, es una revista que consulto con frecuencia y que hago consultar a mis alumnos de formación de profesores. Agradezco que continúen con esta labor, que si bien, nadie les pidió, la repercusión que ha tenido debe dar testimonio de la certeza de su iniciativa. Lo que permite el verdadero avance de la enseñanza del español LE se hace así, con contribuciones, a veces anónimas, pero contundentes.

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