En 1997, Alan Firth y Johannes Wagner publicaban un artículo, hoy famoso, en el que abogaban por una reconceptualización epistemológica que corrigiera el desequilibrio existente, en el campo de la adquisición de segundas lenguas (en adelante, ADSL), entre la orientación cognitivo-mentalista y la orientación social, en favor de la primera. En el año 2003, David Block publicó The Social Turn in Second Language Acquisition donde exponía la necesidad de que los estudios de ADSL adoptaran una orientación social y superaran el modelo dominante input-interacción-output. Son dos hitos, entre otros, que marcan el giro social en la disciplina de ADSL. Ese giro social consiste en una crítica del paradigma cognitivista, que desde sus orígenes ha dominado la disciplina, y la propuesta de alternativas que se sostienen en dos elementos centrales: una visión del lenguaje como actividad social, en lugar de como un sistema de reglas, y en la consideración de que tanto el lenguaje como su adquisición y aprendizaje son fenómenos contextualizados por lo que es necesario atender los elementos socioculturales que los rodean. Tras este giro social, cuestiones como el contexto, la interacción, los procesos, la identidad, el multilingüismo, el discurso, las relaciones de poder, la variabilidad o la mediación empezaron a ocupar un lugar en las investigaciones junto a los de interlengua, input, output, negociación del significado, orden de adquisición o análisis de errores.